No sé a Uds., pero a mí la exégesis
permanente de la vida, obra y milagros de mujeres en particular y en general, me
viene dando por allí desde hace un tiempo; esa necesidad de activistas y
políticos por ensalzar ad nauseam el valor intrínseco de las féminas en
contraposición al de los hombres, para mantener tensa la cuerda de la que
penden los votos y los chiringuitos, les lleva a un ridículo permanente sin
atisbo de rubor.
No hay periódico ni revista que no incluya
a diario, el panegírico de mujeres concretas o idealizadas, atribuyéndoles
todos los méritos posibles para rescatarlas, supuestamente, de un olvido o
ninguneo injusto. Así, muchos de los premios Nobel de señores, en realidad
deberían haberse otorgado a sus mujeres, asistentes o doctorandas; las obras
literarias y o artísticas de señoras y señoritas, sufren el agravio de haber
sido oscurecidas por el afán de los machos de no sentirse minusvalorados ante
tan eximios talentos, y otras mamarrachadas.
Olvidadas y olvidados, hay muchos más de lo
que seríamos capaces de asimilar o recordar (perdóneseme la obviedad); no hay
un plan estratégico para hacer quedar a la mitad de población como seres
estultos o carentes de la más mínima aptitud. El hecho de que la división de
tareas, durante siglos, hubiera confinado al grueso de las hembras a las pesadas
labores domésticas y de crianza de la prole, hizo que muy pocas, por situación
social o económica, tuvieran acceso a los cotarros donde se repartían los
premios y los reconocimientos. No sólo era necesario que tuvieran clarividencia
e inteligencia, sino que debían acreditar
con su tesón y personalidad, ser capaces de reivindicar su intelecto en
un mundo de hombres acostumbrados a esa circunstancia. También es verdad que
damas sin demasiado valor ocuparon y ocupan, al igual que varones, puestos de
preeminencia por cuna, ignorancia colectiva o jeta, sin más. No creo que sea
necesario poner ejemplos porque a todos se nos vienen enseguida algunos nombres
y "nombras".
Si en el fragor periodístico televisual o
escrito, a algún incauto se le ocurriera elaborar un pequeño listado de
monstruos con tetas; criminales despreciables que se ganaron el olvido por
salud mental e historiográfica, sería tildado de emisario del “cis hetero
patriarcado”; de intentar empañar el buen hacer de la mayoría de las esposas,
concubinas, solteras y solteronas, exactamente igual que cuando se pretende,
desde la acera opuesta, equiparar a manadas, violadores solitarios y cafres
solistas o en coro, con la inmensa masa de hombres sanos, buenos, educados o al
menos no criminales, estableciendo leyes que juzguen al género y no al
individuo (Derecho penal de autor).
Creo que no se dan cuenta los que están
empeñados en este absurdo, que están promoviendo un período en que el péndulo,
les devuelva, con la misma intensidad, un desapego y un ánimo contrario y
vejatorio al sexo que un día llamamos: débil y el color morado, caiga en
desgracia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Calle ahora o hable para siempre