domingo, 10 de mayo de 2020

Los viejos




Sé que no son la mayoría; pero que haya un par, ya me parecen muchos, quizás hasta demasiados.
He oído y leído a jóvenes y no tan jóvenes, minimizar, cuando no despreciar, la vida de los viejos ante esta tragedia que nos ha atropellado y se ceba en los más débiles.
Me cuesta entender esa actitud de menosprecio, esa indiferencia ante la muerte de los que ya no son bellos ni feraces cuando al menos debiera quedar un poso de gratitud hacia esos seres mermados y achacosos que prodigaran ternura, indulgencia, sobornos y refugio en sus respectivas infancias.
He sido niño y joven, y sé que estos ven a los ancianos ajenos a su entorno emocional, en clave de límites, juicios o reproche.
 Son los otros mayores, los que son desafectos al bullicio; los que invaden el campo de juego de la acera, con su lenta y torpe insolencia de obstáculo móvil.
Los decrépitos somos quisquillosos y cascarrabias a fuerza de doler aquí y allá; de asistir perplejos al desvanecimiento de fuerzas y placeres y sumar temores cada día. Vislumbrar el fin de lo único que conocemos, no predispone a la euforia.

Soy un afortunado, porque no soy suficientemente añoso; no he vivido las tragedias por las que pasaron muchos de los que nos han dejado en este par de meses eternos.
Son miles de personas esforzadas que se abrieron paso en la vida a través de guerras, hambrunas y tortazos, y aún les quedaron fuerzas para pavimentar con su piel y con sus huesos, las avenidas a nuestra sociedad satisfecha y sin piojos.
Les ha tocado sufrir una vez más; sus cuerpos cansados no han soportado el embate del progreso de las comunicaciones y la imprevisión, ante un jinete del Apocalipsis de ojos rasgados.
Hablar con ligereza de su aciago final tras habernos dado todo, es de pésimo pagador; una moneda turbia que debiera avergonzarnos de que cotice en cualquiera de nosotros.

3 comentarios:

  1. Lindísimo. Crudo, triste y muy real. Siempre con las mejores palabras para transmitir tus ideas, me encantó como todo lo que escribes y haces.

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  2. ¿Qué decir? Conocía la calidad de tu ficción, pero hasta ahora no había leído tu opinión. No me extraña que expreses ambas con la misma calidad. De paso estoy totalmente de acuerdo con el contenido.

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  3. Muchas Gracias Susana y Fernando por vuestras amables palabras.

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