En un
documental sobre la pareja cinematográfica formada por el director sueco:
Ingmar Bergman y la bellísima actriz noruega: Liv Ullman, esta se mostraba
molesta porque, pese a tener entidad propia gracias a su probado talento, no
había entrevista que le hicieran, en la que no le preguntaran por su ex pareja
y mentor.
Habiéndole
trasladado su enojo al maestro escandinavo, este le dio una respuesta que
pudiera parecer presuntuosa, al tiempo que era una síntesis brillante del fenómeno:
–Es que
eres el Stradivarius de Ingmar Bergman.
También
lo creo así; pese a tener una trayectoria anterior y posterior a sus
colaboraciones con el cineasta nórdico, tanto en teatro como en cine, casi
todas sus actuaciones de éxito internacional, están ligadas al maestro de
Upsala.
Veinte
años menor que él, vivió un romance con el gurú del cine europeo, fruto del
cual, nació su hija: Linn Ullman; creció asimismo como actriz, hasta alcanzar
las más altas cotas de fama y prestigio a través de la decena de colaboraciones
entre ambos, en films que han quedado en el parnaso de la poesía visual.
Muerta la
pasión, y tras largos períodos de relaciones controvertidas entre ellos,
llegaron a forjar una amistad sólida y beneficiosa para los dos, que duraría
hasta el fallecimiento de Bergman en el 2007.
En su
carrera como directora, llevó a la pantalla algunos guiones de Ingmar, como:
Infiel o Encuentros privados, en las que es difícil discernir, dónde empiezan y
terminan las influencias mutuas.
Resulta
lógica pues la consideración de tándem; aunque a Bergman, no sólo le
preguntaran por Liv Ullman, debido a su convulsa vida sentimental.

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