Suelo hacer durar mis espacios un año y
medio, luego lo cierro; y si me naciera la necesidad de seguir haciéndome
exterior, abriría otro que duraría otros dieciocho meses. También sería con
nombre supuesto, porque como habréis podido intuir, no me llamo Fénix Granda,
aunque haya sido habitado por él en este lapso de seis estaciones.
Por personalidad y neurotransmisores, no
siempre estoy en disposición de comunicarme con el mundo de ahí fuera; de
contar mis percepciones, filias, fobias o visiones, y compartirlas como quien
lanza una botella al mar.
Me son más propicios los solsticios y ando
por la vida saltándome equinoccios, entre entusiasmos y pesadumbre.
En estos últimos tiempos ha habido grandes
pausas en las entradas de este blog que hoy termina; malestares diversos y las
complicaciones que tiene la vida de cualquier persona, me han apartado de la
tarea de dejar una huella anónima para quien quiera seguir el rastro de mis
pensamientos, invenciones y devaneos de “escribidor” (la palabra escritor me
queda demasiado grande para el ingenio y la gracia literaria que atesoro).
Me gusta mucho leer, y creo que tengo una
promisoria carrera de lector, ahora que no tengo vida laboral más allá de las
labores de intendencia; considero indispensable conocer autores diversos para
juntar la munición necesaria para cuando llegue el momento de transmitir las
vivencias que uno quiere comunicar a otros.
Hay varios autores que han dejado en mí una
fuerte impresión recientemente: Mircea Eliade, Emil Cioran o Salvador Pániker
(gracias a Juanan Urkijo) se han sumado a mi galería de ídolos literarios de
siempre: Fernando Pessoa, Antonio Machado, Juan José Millás, Miguel Hernández o
Miguel Delibes; aunque la lista sería mucho más larga y no quiero aburriros con
un catálogo de mis preferencias en lo que hace a la palabra escrita.
He escrito para vosotros si tuvisteis la
generosidad de abordar mis desatinos; pero en realidad sólo he puesto en una
pantalla lo que escribía para mí, para ver la forma, la silueta y la apariencia
de lo que se cuece en mi interior.
Gracias a todos los que me habéis dedicado
parte de vuestro tiempo a mis escritos. Hasta siempre.

Espero encontrarte en otras escrituras
ResponderEliminarCoincido en que escribes para ver tu reflejo. Terapia muy saludable.
Un beso. Yusi
Faltaron puntos suspensivos, que desaparecieron mágicamente...
ResponderEliminarEl mensaje era
Espero encontrarte en otras escrituras...
Coinido en que escribes para ver tu reflejo...terapia muy saludable.
Un beso. Yusi
¡¡¡No cierres o avisa cuando reabras!!!
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