Vivo con
unos cuantos gandules y la semana pasada me tocó a mí encargarme de la
limpieza; estoy muy quemado con los pelos en la ducha y la falta de puntería en
el trono; bajar la basura dos veces por día y andar de chacha detrás de los
niños.
Soy el
único que genera peladuras de patatas, zanahorias y pepinos; reciclamos, y el
cubo de orgánicos dura un par de días, pero el de plásticos, bricks, latas, tapers del chino y
muñecas hinchables semidesinfladas llenas de mordiscos en el gañote (algunas
con parches por consciencia anticonsumista o tendencia al ahorro) me tienen en
un sinvivir. Entre las botellas de vino, las de ginebra y las latas de cerveza
que recojo en una semana, se podría, convenientemente recicladas, erigir un
rascacielos.
No puedo
estar sin el cielo azul de España; vengo de un lugar en que la pureza del cielo
es un fenómeno extraño y efímero tras una tormenta o en un inusual y glorioso
día de verano.
Por eso
Italia es mi refugio, porque compartimos, los italianos y nosotros una límpida y
brillante bóveda; ¿y porqué no decirlo?, porque estoy aprendiendo italiano con
DUOLINGO, ¡Y qué mejor escenario para practicarlo!
Tuve un
abuelo italiano y crecí además en un barrio en
que la inmigración transalpina tenía una colonia importante; es como si
siempre hubiera sido un italiano inacabado. Conocí desde pequeño palabras,
frases e insultos que se fueron instalando en mi lenguaje de barrio en esta hermosa
lengua, tan latina como la nuestra, como el Portugués, el Gallego, Catalán o
Provenzal.
Podemos
entendernos entre nosotros con alguna dificultad hablando en nuestros idiomas
vernáculos, y a poco que hagamos un esfuerzo, dejar asimismo de recelarnos.
Pienso
convertirme pues en un ex italiano en activo, porque aunque cometa errores,
haré honor al “ius sanguinis” que regía en Europa y se
antepone al “ius soli” que me diera la nacionalidad administrativa.
Ahora con
la nueva tecnología, he podido seguir un curso con mi teléfono, rellenar los
huecos de léxico y afianzar los tiempos verbales.
Hace
muchos años que no me expongo al pequeño ridículo de chapurrear una lengua
extranjera para aprenderla entre los nativos; mi decisión me rejuvenece, al
tiempo que me da material de primera para nuevas fantasías. Ci vediamo presto!
Buon viaggio!!!
ResponderEliminarBuon viaggio!!!
ResponderEliminarGrazie cara.
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