Di por casualidad con un grupo musical, que
al parecer ya tenía su público en el 2020; es verdad que siempre llego tarde a
las cosas, pero en este caso debiera
disculpárseme el desconocimiento por ser mi vida suburbial a mis conciudadanos
en cuanto a conducta y empeño social.
No estoy en el mundo más que para el
conocimiento básico de la actualidad, las labores de intendencia y mis clases
de Italiano; lo de la información es exclusivamente porque me gusta saber los
contornos de la realidad en que vivo (además está lo del bicho).
Dejo las especializaciones y el
conocimiento minucioso de lo que sea, para los sólidos de espíritu y quienes se
interesan por corrientes y novedades, disponiendo además del entusiasmo y los
bríos para conocerlas a nivel ciudadano avezado.
Un cuarteto de músicos de talento, ha
encontrado un lenguaje a medio camino entre Mecano y Vetusta Morla; el rollo
que ofrecerán a su público, parece perfilado y buscando su espacio, que creo que será amplio.
Huele a mestizaje de mercadotecnia y
sensibilidad propia de los componentes.
La banda se llama: Rigoberta Bandini.
No sé si lo de “Rigoberta” es un homenaje a
la activista guatemalteca; pero lo de Bandini, estoy casi seguro de que es
referido al personaje de las novelas de John Fante, de los años treinta del
siglo pasado
Basados en el pop electrónico habitual,
han sabido calibrar las inquietudes y
status de sus admiradores presentes y futuros.
El conocimiento generalizado del Inglés
(sin muchas pretensiones); el rollito feminista, el desparpajo y la preferencia
por ritmos bailables, junto a la espiritualidad a medio hacer, inherente a la
juventud, son los campos en los que hay multitudes deseosas de tener sus
propios referentes, abandonando para siempre a sus ídolos de adolescencia.
Apelar al acervo ibérico y los guiñar a
otras nacionalidades, tiene hoy día mucha efecto, gracias a la inmediatez de
las comunicaciones en el mundo latino que va difuminando fronteras.
La cantante catalana y su conjunto, saben
que nuestra lengua va y viene desde lejos, y que cuando domemos la pandemia,
será el gran acontecimiento que permita la comparecencia del grupo español en
muchas capitales hispanoamericanas.
Sobriedad y pulcritud en la ejecución (y de
momento poco gimnasio); aventuro que les espera un éxito importante en el nicho
de patrones rítmicos bailables con pretencioso mohín de tribu espiritual,
cuando el desfogue sea posible.
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