sábado, 10 de abril de 2021

Predicción postrera

 

 

Como adivino, he sido siempre muy malo; pero no he perdido la compulsión a ejercer de oráculo, simplemente porque sigo vivo y pensando (y un poco también porque no me puedo estar calladito).

Mi desafección actual por la política, se ha ido fraguando en los últimos años; siempre había votado a la izquierda o a sus placebos porque me tocó vivir casi permanentemente en regímenes de derechas en distintos países y he presenciado saqueos e injusticias que me impulsaban a creer en aquellos que las denunciaban y ofrecían una alternativa; aunque fuera de boquilla, como comprobaría más tarde.

He sido un incauto, y en esa bruma esperanzada; en esa candidez que me urgía a creer en una fracción del género humano, arriesgué mi vida y la seguridad de los míos al enfrentarme a dictaduras sangrientas, o mi porvenir económico al ser abiertamente crítico con las sucesivas democracias de pacotilla y amiguetes, que suelen ser muy vengativas con los disidentes.

Ya en el tramo final, desistí de participar en la mascarada de cada cuatro años, al ver la deriva miserable de quienes una vez fueron mi única expectativa de una sociedad más justa.

Sostuve durante décadas, que había que darle la oportunidad a quienes nunca hubieran gobernado, porque esa era la única forma de evaluar su honestidad o verdaderas  intenciones; pero se me acabó el tiempo y viví el desengaño final con la coalición del partido tramposo por excelencia, con quienes yo creí que eran los representantes de los desfavorecidos.

Voté varias veces a IU y a Podemos, no porque viviera de ello, sino por una genuina ilusión de ver acabar los privilegios de la casta marrullera que medraba entre el poder real, el del dinero, y la población. Me equivoqué otra vez.

El episodio final, el más vergonzoso, es la salida triunfal de la “prima donna” de los vendedores de crecepelo, antes del descalabro final que se avecina.

Su huida está más vinculada al horizonte de recortes del que quiere exculparse, ahora que puede aspirar a un buen pasar dando consejos y conferencias a otros pueblos aún no desengañados; a participar en debates de la tele y explorar nuevas regiones inguinales por ser cara conocida y tener cierta propensión.

Mi vaticinio es el siguiente:

 Se va a estrellar en Madrid, y va a preferir cobrar durante 15 meses la media docena de miles de Euros de su indemnización como vicepresidente, a recibir los “exiguos” cuatro mil como diputado en un parlamento autonómico, por lo que no recogerá su acta de diputado y dedicará el año largo de dinerito dulce a preparar la sucesión de su futuro ex partido en beneficio de su delfina: “Elena Ceaușescu” a modo de pensión alimenticia y gratificación por los servicios prestados.

Moraleja: Flan que huye, sirve para otra guerra, la suya.

domingo, 4 de abril de 2021

La pulsión

 

Algunas noches sueño con él; aparece bajo formas diversas, lo que me hace pensar que, por alguna razón, es necesaria su presencia aunque tenga muy pocas posibilidades de cumplir sus objetivos.

Consciente de que no es más que una estratagema, un cebo luminoso, me deleito no obstante en los garabatos que la esencia del amor, teje y desteje al amparo de mis ensoñaciones.

Estado de estupor que endulza el carácter y pone palos en las ruedas del raciocinio, el amor no es más que un espasmo del espíritu con aviesas intenciones; y sin embargo, sumido en la perplejidad, uno cree poder hallar la clave para retorcer su condición de ardid fisiológico y prolongar el ansia idílica en que fracasaran millones de seres antes que uno.

Ese magma en el pecho, esa avidez sensual y la bruma deliciosa de la ilusión como trampantojo, dura lo que dura; y luego, queda apenas, si se han hecho razonablemente las cosas, una fraternal colaboración como placebo a la carencia de pasión.

De tándem, a núcleo familiar y círculo de amigos: uno pasa de protagonista a corista en una obra que, manteniendo incluso un interés relativo, nos sigue tentando con las mismas antiguas pócimas servidas por otras manos y aderezadas con otros gestos.


viernes, 2 de abril de 2021

Del sesgo ideológico y el elogio a mansalva

 

No sé a Uds., pero a mí la exégesis permanente de la vida, obra y milagros de mujeres en particular y en general, me viene dando por allí desde hace un tiempo; esa necesidad de activistas y políticos por ensalzar ad nauseam el valor intrínseco de las féminas en contraposición al de los hombres, para mantener tensa la cuerda de la que penden los votos y los chiringuitos, les lleva a un ridículo permanente sin atisbo de rubor.

No hay periódico ni revista que no incluya a diario, el panegírico de mujeres concretas o idealizadas, atribuyéndoles todos los méritos posibles para rescatarlas, supuestamente, de un olvido o ninguneo injusto. Así, muchos de los premios Nobel de señores, en realidad deberían haberse otorgado a sus mujeres, asistentes o doctorandas; las obras literarias y o artísticas de señoras y señoritas, sufren el agravio de haber sido oscurecidas por el afán de los machos de no sentirse minusvalorados ante tan eximios talentos, y otras mamarrachadas.

Olvidadas y olvidados, hay muchos más de lo que seríamos capaces de asimilar o recordar (perdóneseme la obviedad); no hay un plan estratégico para hacer quedar a la mitad de población como seres estultos o carentes de la más mínima aptitud. El hecho de que la división de tareas, durante siglos, hubiera confinado al grueso de las hembras a las pesadas labores domésticas y de crianza de la prole, hizo que muy pocas, por situación social o económica, tuvieran acceso a los cotarros donde se repartían los premios y los reconocimientos. No sólo era necesario que tuvieran clarividencia e inteligencia, sino que debían acreditar  con su tesón y personalidad, ser capaces de reivindicar su intelecto en un mundo de hombres acostumbrados a esa circunstancia. También es verdad que damas sin demasiado valor ocuparon y ocupan, al igual que varones, puestos de preeminencia por cuna, ignorancia colectiva o jeta, sin más. No creo que sea necesario poner ejemplos porque a todos se nos vienen enseguida algunos nombres y "nombras".

Si en el fragor periodístico televisual o escrito, a algún incauto se le ocurriera elaborar un pequeño listado de monstruos con tetas; criminales despreciables que se ganaron el olvido por salud mental e historiográfica, sería tildado de emisario del “cis hetero patriarcado”; de intentar empañar el buen hacer de la mayoría de las esposas, concubinas, solteras y solteronas, exactamente igual que cuando se pretende, desde la acera opuesta, equiparar a manadas, violadores solitarios y cafres solistas o en coro, con la inmensa masa de hombres sanos, buenos, educados o al menos no criminales, estableciendo leyes que juzguen al género y no al individuo (Derecho penal de autor).

Creo que no se dan cuenta los que están empeñados en este absurdo, que están promoviendo un período en que el péndulo, les devuelva, con la misma intensidad, un desapego y un ánimo contrario y vejatorio al sexo que un día llamamos: débil y el color morado, caiga en desgracia.

Fin del recorrido

    Suelo hacer durar mis espacios un año y medio, luego lo cierro; y si me naciera la necesidad de seguir haciéndome exterior, abriría ot...